Paraje con manantial persistente, vistas a la Sierra de Cabra, cortijo histórico y rutas entre olivos, ideal para disfrutar del paisaje natural.
El Granaino es como se conocer en Cabra al paraje que se sitúa al sur del camino de los Callejones, concretamente en las proximidades de éste con la carretera A-318, futura autovía del olivar. Precisamente es en las proximidades de esta autovía, donde nace el arroyo que da nombre a todo este paraje. Su origen se debe a la presencia de un pequeño manantial, de reducido caudal pero persistente a lo largo de todo el año, que es el germen de un curso fluvial cuya cuenca recoge el agua de lluvia de una importante superficie de terreno con destino al río Cabra.
La ruta propuesta cruza este arroyo y asciende por las laderas que forma dicha cuenca hidrológica hasta llegar al cortijo de San Francisco de Paula, una edificación antigua en la que destaca la gran altura de sus paredes, que se cierran protegiendo un patio interior al que da acceso unas puertas de madera de gran tamaño.
Desde aquí, y siguiendo un antiguo camino, actualmente perdido entre interminables calles de olivos, se conecta con el término municipal de Lucena, donde, dentro ya del mismo, enlazaremos con un camino que, aquí sí, se conserva como público.
A lo largo de todo este recorrido, predominantemente olivarero, iremos gradualmente ascendiendo, lo cual nos permitirá disfrutar de unas vistas inmejorables de todo el macizo de la Sierra de Cabra y la mayor parte de la extensión del Parque Natural de las Sierras Subbéticas.
En el punto más alto de la ruta comenzaremos a divisar el casco urbano de Lucena. Justo en sus inmediaciones y antes de acceder a él, nos desviaremos para enlazar con el antiguo Camino de Castro del Río, el cual nos devolverá al punto de partida de la ruta mostrándonos un camino poco transitado que antaño conformaba una de las vías de comunicación más importantes entre Cabra y la vecina localidad de Lucena.
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