Paisaje de viñedos y olivos, paseos junto al Río Frío, cortijos históricos y avistamiento de rapaces ofrecen una experiencia única para los turistas.
En las proximidades con el término municipal de Montilla, Cabra se impregna de los cultivos y actividades que caracterizan a este pueblo de la campiña cordobesa. Si de por sí nuestra localidad también tiene una gran tradición en el cultivo de la vid y la elaboración de vinos, en esta zona del noroeste egabrense se prodigan aún más este tipo de explotaciones, influido, claramente, por la presencia cercana de la localidad montillana.
Esta ruta, partiendo del cortijo de Añorón y la antigua vereda de la Gamonosa, se dirige hacia el arroyo de Río Frío, límite físico que determina el término de los dos municipios, combinando, en un preciosista mosaico de colores y formas, los verdes apagados de los olivos con los vivos y relucientes de las vides. A su vez, salpicados entre ambas masas dominantes, podemos observar algunos frutales de cáscara como nogales, almendros, etc., que, además de proporcionar un producto complementario a los cortijos de la zona, también son empleados como árboles de sombra aprovechando sus generosas y pobladas copas.
Este agradable paseo por la ribera del Río Frío y sus cultivos se complementa perfectamente a la vuelta con la visita a dos cortijos de gran historia, Barahona y Olivillo. En ellos podremos observar elementos propios de labores agrícolas que no son fáciles de observar actualmente, como es el caso de canalizaciones de agua sobreelevadas o pozos artesianos a pie de camino.
Entre estas dos construcciones podremos descubrir el paraje de las Chorizas, donde aún se conservan restos de vegetación natural y donde se aglutina una interesante vida tanto vegetal como animal, pues es habitual poder observar en la zona el vuelo de rapaces sobre la zona, indicativo de la presencia de alimento y de refugio para su descanso. Justo antes de entrar en el collado donde se concentra esta masa de vegetación autóctona, encontraremos la fuente de la Choriza con una pequeña alberca a sus pies que recoge el agua que de ella mana para su aprovechamiento agrícola.
El último tramo, en laderas que se orientan al sur, podremos disfrutar de unas fantásticas vistas sobre el municipio de Cabra y los fértiles terrenos agrícolas que lo jalonan.
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