Camino Viejo de la Ermita

Camino Viejo de la Ermita

Un sendero pintoresco y tradicional ofrece a los turistas un recorrido entre vegetación exuberante y olivares, ideal para caminatas o paseos en bicicleta.
La Ermita de la Virgen de la Sierra se sitúa en el conocido como Picacho (1.213 m), una de las cumbres más altas del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, y la tradición marca que una vez al año los devotos de la Virgen bajen a la patrona al pueblo de Cabra para que puedan contemplarla y disfrutar de su presencia durante un mes. Pero además de esto, como canta una de sus coplas, “a la sierra nos llama donde tiene su altar la Virgen milagrosa…”, y a lo largo del año la conexión entre Cabra y la Ermita es constante, ya sea a pie, bicicleta, coche, caballo, etc. En los muchos siglos de devoción a la Virgen de la Sierra, el camino por el que los habitantes de Cabra han subido a la Ermita ha ido variando. Actualmente hay dos vías de acceso principales, una la carretera, empleada para subir en vehículo, y otro el camino terrizo empleado para subir a pie, bicicleta o a caballo y que, desde hace ya algunos años, es el empleado por la Virgen en sus subidas y bajadas anuales. No obstante, antes de estos existieron otros y, aunque actualmente se encuentren en desuso y en algunos tramos perdidos, siguen siendo caminos públicos, de una gran belleza por el entorno por el que discurren y, claro está, de una gran tradición. El camino viejo de la Ermita parte cercano a la antigua Estación de tren de Cabra, actualmente reconvertida en cafetería-restaurante y acondicionada como centro de interpretación, y se une al camino empleado actualmente muy próximo a la conocida como Casilla de la Salve. Este tramo de subida a la Ermita presenta altas pendientes y abundante vegetación natural, tanto de matorral como arbórea, aportando gran belleza a un recorrido que nos adentra de lleno en el Parque Natural. El camino, muy perdido en la actualidad y carente de uso, llega a difuminarse entre olivares en algunos tramos y a convertirse en una pequeña vereda en otros, aportando mayor encanto y singularidad si cabe al trazado. Aunque el camino no llega a perderse por completo, siendo estos tramos de sendero muy cortos y sin grandes dificultades de orientación, la publicación de esta ruta pretende también fomentar su uso y con él su conservación, mostrando una alternativa más a la tradicional subida a la Ermita y ofreciendo la oportunidad, incluso, de que ambos caminos puedan complementarse para realizar un pequeño recorrido circular.