Subbetica
Pingorote
La peña del Pingorote, formación rocosa es una maravilla natural que deja a los visitantes fascinados por su apariencia imponente y su historia geológica. Se eleva como perenne guardián junto a una cerrada curva de la carretera que lleva a Brácana, regala la mejor panorámica de Almedinilla, cuyo casco triangular, inflamado por la luz del mediodía, se extiende mansamente, abrigado por escarpadas sierras y cenicientos olivares. En la base del triángulo verdean las huertas, fertilizadas por el río Caicena, paisaje al que la villa se asoma por el balcón del Paseíllo.
El Pingorote de Almedinilla también es un lugar ideal para los amantes de la fotografía, ya que cada ángulo y perspectiva ofrece una oportunidad única para capturar la esencia y la belleza de este monumento natural.
Aunque la renovación arquitectónica ha menguado el número de casas tradicionales de pintorescas chimeneas, aún conserva Almedinilla rincones fascinantes, fruto de la alianza entre las fachadas blancas y las escarpadas sierras que abrigan el caserío por el suroeste, como las Llanás, los Castillejos y el Cerro de la Cruz, depositario de las raíces ibéricas de la villa.
Si tienes la oportunidad de visitarlo, te cautivará con su singularidad y te brindará una experiencia inolvidable en plena naturaleza.