Subbetica

Cueva de los Murciélagos

Cueva de los Murciélagos

Ubicada en una montaña, ofrece formaciones calizas, pinturas rupestres y restos arqueológicos. Destacan sus 700 escalones y la Sala del Órgano.

Situada en la cima de la montaña, a espaldas de Zuheros, destaca por su conjunto arqueológico. Declarada Monumento Natural y Bien de interés Cultural, posee merecida fama por la belleza de sus formaciones calizas, pinturas rupestres y restos humanos. Es conocida en España y en la mayor parte de Europa por el importantísimo yacimiento arqueológico que contiene, testimonio de su historia.

Las características físicas de su recorrido la hacen una de las cuevas turísticas más singulares de España, ya que se descienden 65 metros, se caminan 415 y hay entorno a 700 escalones (mitad de bajada y el resto de subida).


 

El nombre le viene dado por estar habitada por cuatro especies de murciélagos: el rhinolophus hipposideros (murciélago de herradura pequeño), el rhinolophus ferrumequinum (murciélago de herradura grande), el myotis emarginata (murciélago de oreja partida) y el myotis myotis (murciélago ratonero grande). Este último tiene una envergadura alar de entre 35 a 45 centímetros. Son animales huidizos y suelen habitar en las zonas no visitables de la cueva, además de ser de vida nocturna. Su observación queda supeditada a las razones expuestas anteriormente.


 

La primera noticia escrita sobre la cueva de los Murciélagos aparece redactada en el libro “Antigüedades Prehistóricas de Andalucía” del arqueólogo D. Manuel de Góngora y Martínez, en el año 1868. Esta cueva no ha sido descubierta por ningún ser humano en particular, sino que es conocida desde la antigüedad. En la guerra civil española (30 de abril de 1938) se produce la primera exploración oficial a las zonas profundas del recorrido.

Ésta fue llevada a cabo por oficiales del ejército y son ellos, a los que se les atribuye el descubrimiento del cadáver humano que se encuentra depositado en el fondo. Pero no es hasta la década de los años 60 del siglo XX,(1962 y 1969) cuando se realizan los primeros trabajos arqueológicos, dando como resultado más notorio, que el neolítico andaluz se iniciaba con un milenio de antelación a lo que hasta ese momento se creía. Del año 1990 al 1993 y en el 2002 se realizan las últimas excavaciones con el objetivo de crear un pequeño recorrido para aquellas personas que tengan dificultades de afrontar el itinerario oficial.

Al igual que en una ciudad el hombre del Neolítico distribuyó la cueva según sus necesidades: La entrada, denominada el “Vestíbulo de la Cueva Grande” es el lugar de hábitat, ya que hay luz solar y fácil acceso al exterior. A escasos metros se encuentra la zona religiosa o de santuario, donde se pueden apreciar pinturas rupestres Neolíticas y Calcolíticas. En el fondo se encuentra un esqueleto, que gracias a las pruebas de ADN publicadas en 2018, está considerado como uno de los primeros agricultores de la península Ibérica con una antigüedad de 7.245 años.


Pero la cueva no es solo yacimiento arqueológico, también es una joya geológica, tanto por su formación como por la presencia de múltiples formaciones calizas que el agua durante miles de años se ha encargado de crear. Destacar la Sala de las Formaciones y la del Órgano, con sus coladas y columnas. Pero sin duda la más famosa formación de la cueva de los Murciélagos es el “Espárrago” mide unos 4 metros de altura y sin embargo la estalactita de la que depende para su crecimiento apenas mide 10 centímetros. Desde el año 2014 y gracias a la colaboración del grupo de espeleología G-40 de Priego de Córdoba, la Cueva de los Murciélagos forma parte de las grandes cavidades de la península Ibérica, puesto que hasta la fecha se han topografiado más de 3.300 metros, y con buenas expectativas sobre la evolución de este entramado subterráneo.