Subbetica

Castillo de Iznájar

Castillo de Iznájar

Fortaleza histórica con arquitectura de piedra, torres restauradas y hallazgos arqueológicos, ofrece vistas panorámicas y un museo cercano en Córdoba.

El castillo está construido en piedra de sillería, con sillares de tamaño mediano al exterior. En los muros de fábrica de los sillarejos se observa una especial colocación, a espiga vertical entre tongadas de dos o tres hiladas de sillarejos, forrados después con hiladas de mampostería. Las torres llevan en sus esquinas sillares de piedra colocados alternativamente por sus lados largo y corto. El aparejo está trabado con mortero de argamasa. Finalmente, el paramento exterior de los muros estaban fue mediante un enlucido, pero este enlucido sólo se conserva en algunos puntos. Sobre la coronación de las fabricas de sillares de piedra se ejecutan las almenas con argamasa, enfoscada con mortero de cal y arena. Estos sillares son de rocas sedimentarias de finales del Terciario, del Mioceno Superior, denominada calcarenita, roca calcárea cementada a veces con gran cantidad de fósiles petrificados. La torre del homenaje es de tapial, y con piedras labradas en su parámetro.
Tras la compra del castillo por parte del Ayuntamiento en el año 1991, se llevaron a cabo tareas de limpieza y restauración.
En el trascurso de las tareas de desbroce llevadas a cabo se localizaron restos de cerámica, puntas de flechas y balas de cañón. Otros restos arqueológicos fueron encontrados por los propios obreros en las tareas de desescombro. Algunos de estos restos pueden localizarse en el museo arqueológico de Córdoba.

Entre 2015 y 2017, se realizó una importante intervención arqueológica en el castillo de Iznájar.
La intervención arqueológica de 2015 se centró en la Torre del Reloj, una de las torres de la barbacana construida por Pedro I en el siglo XIV, y en zonas concretas del castillo propiamente dicho. Esta intervención se centró en consolidar ka piedra en el interior del edificio y en recuperar la legibilidad de la fábrica, oscurecida por la sedimentación de depósitos y la presencia de microorganismos y cristalización de sales, manteniendo las características de los sillares de arenisca.
En el exterior de la torre y su cubierta, revestidas con mortero, se consolidan los orgiinales y se retiran los morteros realizados a base de cemento, restituyéndolos por otros de cal y arena similares a los originales. Se terminó la intervención con el grapado de grietas y la protección del conjunto con un hidrofugante para impedir la penetración de la humedad.
En el castillo, se intervino sobre el volumen de madera que recubre la planta primera de Pedro I. Conformada por madera laminada de abeto en vigas y pilares, y por lamas horizontales de daoma, la actuación llevada a cabo consolida en primer lugar los elementos en mal estado, bien mediante reparación o por sustitución.
En una segunda fase - 2016 - se intervino en el pavimento del patio de armas, favoreciendo el tránsito por estas zonas, sustituyendo los pavimentos de cal por otros de iguales características y, por último, en 2017, se actuó sobre las edificaciones del siglo XVIII construidas en el patio central, que conservan sus muros con una altura media de 1,30 metros. Una vez consolidada la piedra de manera general y puntual, se procedió a la retirada de morteros de cemento, limpieza de sedimentos y depósitos de microorganismos y eflorescencias, y se restituyeron parcialmente las volumetrías con morteros de cal hidráulica.